jueves, 25 de marzo de 2010

Súper Express de Milton Lopez.

Súper Express



Cajones vacíos apilados

de plástico naranja y verde

Brahma y Heineken

para envases de cerveza son

volteados por el viento

de la esquina del súper Express.


En la vereda

crece feliz la gramilla

al sol del mediodía, la empleada

sale a levantar los cajones

que el viento desparramó,

los apila en el mismo vértice

pero en diferente orden

del que tenían antes, cuando fueron

apilados

por el empleado del primer turno:

uno verde

uno naranja

uno verde

uno naranja, y así…


Las baldosas también, la misma lógica:

una blanca, una negra, una blanca

una negra, una blanca, una negra. El albañil

para pegarlas tubo que quitar

porciones de gramilla, con la espátula

desparramar el cemento fresco

sobre la superpoblación de insectos

que corría a esconderse de la luz.


Esa fue su tarea matinal. Ahora,

el dueño del súper sale con su billetera

y le entrega unos pesos

al hombre de las manos embarradas.

La mezcla aun no está seca,

pero en la mañana del día siguiente

quitarán las cintas de peligro y la vereda

volverá a ser transitable nuevamente,

no sólo por los ramalazos del viento.

viernes, 19 de marzo de 2010

Fabián Gianola atropelló a mi perro

Fabián Gianola atropelló a mi perro. Estaba con Peter jugando en la playa. El juego maravilloso de tirar la pelota al mar e ir a buscarla. El viento soplaba y te hacía picar la arena contra el cuerpo. Estaba feliz. Cuando de las dunas salió Fabián Gianola con su cuatriciclo. Súper porreado y violento. Peter iba en busca de la pelota y Fabián lo arrolló, lo pasó por encima. Luego se dio a la fuga. Siempre supe que a Peter lo iba a matar Fabián Gianola en Mar del Plata; lo supe desde que bajé del micro y vi su afiche en la terminal.